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La necesidad de alcanzar la madurez digital nunca había sido mayor. Sin embargo, el camino que las pequeñas y las grandes compañías deben recorrer hasta alcanzarla podría no ser tan sencillo como esperan.

Según un estudio llamado “Digital Maturity: The race to the summit” realizado por Coleman Parkes Research y patrocinado por Ricoh, el 39% de los directivos de pequeñas empresas están convencidos de que su organización puede pasar de la transformación digital a la madurez digital en tan solo dos años, en comparación con el 25% de las grandes compañías.

La encuesta en línea, que se realizó en julio de 2014, ha contado con la participación de 1.245 directivos de ocho sectores verticales: educación, legal, servicios públicos y energía, sanidad, sector público, comercio minorista, industria y servicios financieros. Los encuestados participantes eran del Reino Unido, Irlanda, Francia, Alemania, España, Italia, Países Bajos, Países Nórdicos (Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca), Suiza, Rusia y Oriente Medio.

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A pesar de que las pequeñas empresas valoran el impacto positivo que la madurez digital puede tener sobre sus beneficios, su nivel de optimismo no es tan alto como el de las grandes organizaciones (73% y 81%, respectivamente). El número de directivos de pequeñas empresas que espera que la madurez digital no tenga impacto alguno en sus beneficios (23%) duplica al de los directivos de grandes compañías (11%) que opinan del mismo modo. Sin embargo, una vez que las pequeñas empresas dispongan de una estrategia digital en vigor que tenga en cuenta todos los procesos de negocio (tanto de front como de back office) podrán desarrollar una perspectiva más positiva sobre cómo la madurez digital impactará en sus beneficios.